martes, 23 de julio de 2013

15.27

El despertador sonaba a las siete y media de la mañana y con él la tediosa rutina. Intentaba poner orden en su habitación caótica, recogía del suelo la ropa y colocaba un marca páginas a sus libros entreabiertos de poesía barata. El suelo crujía frente a sus pies descalzos, y el café aguado reposaba en el alfeizar de su ventana, humeante. Respiraba la soledad de una mañana de invierno y el frío se entremetía entre su ropa, como siempre, insuficiente.
El cielo, aún con los colores del amanecer, la aprisionaba en el mundo, su mundo. Las palabras del día a día golpeaban su cabeza como la lluvia en abril. La tierra cedía al agua para convertirse en barro, pero ella se mantenía firme y las palabras rayaban su superficie. Un mensaje, una sonrisa, un "buenos días" o simplemente unas palabras amables. Algo que se saliera de la cortesía, una muestra de cariño era lo que anhelaban sus lágrimas.
Miles de adolescentes cruzan las puertas del instituto cada mañana. Sus miedos, alegrías o inquietudes mueven sus pasos y los impulsan a actuar de una manera determinada. ¿Ella? Ella se mantenía neutra ya que no tenía nada a lo que atenerse. Puede que la esperanza, el quizás, la incertidumbre, fuera la gasolina que la hacía no ignorar el despertador cada madrugada del lunes. Porque, al fin y al cabo, no intentarlo es como imponerse un no por respuesta sin formular la pregunta.

lunes, 15 de julio de 2013

+

-Es él el único que cuando le dices "tranquilo, estoy bien", te dice "no, no lo estás". Es él el único que si estas callada más de 10 segundos mirándole te dice: " que pasa?" a lo que tú respondes con una sonrisa "nada" y te ríes y le besas, lo que él no sabe es que lo que te pasa es que aún no te crees que alguien como él quiera tener a alguien como tú.




Me encanta tenerle.

Proyecto.

Dejar a un lado el reloj, dejar que las cosas pasen, no controlar cada emoción, ni tener bajo control cada situación, soltar una carcajada después de cada respiración, que tu corazón palpite de emoción, dejarte llevar, dejarte querer, amar, e intentar ser feliz. Tal vez tarde una vida en conseguirlo, pero es un buen proyecto al que dedicarle mi existencia.